SUPERAR EL MIEDO AL ODONTÓLOGO ¿ES POSIBLE?

Publicado por Zoila Inaudi

Publicado el 9/3/2019

Categoría: Crecimiento Personal

El miedo y la ansiedad son señalados por muchos pacientes como un motivo para no acudir de forma regular al odontólogo, y es un hecho más común de lo que parece. 

 

Muchas personas llevan años sin pisar la consulta, pues de solo pensarlo, les genera ansiedad.

 

Es un círculo vicioso en el que eludir el  tratamiento dental lleva a un deterioro de la salud bucal, con pérdida de dientes, y por ende, a un sentimiento de culpa y más ansiedad. 

Existen múltiples explicaciones de esta conducta y es que el temor al dentista no es una situación excepcional. 

Pero, ¿qué es lo que genera ese miedo al odontólogo? 

En muchos casos, es el dolor, reforzado por malas experiencias anteriores, o los pinchazos de la anestesia, a otros el hecho de la postura incómoda, mantener la boca abierta y que se le introduzcan en ella muchos aparatos.

A esto se suma, la incertidumbre ante lo que le van a hacer, e incluso, el costo económico que pueda suponer. 

No obstante, también hay algunas personas que desarrollan el miedo al dentista por una experiencia ajena a ellas y que les han contado familiares o amigos. 

En el caso de algunos niños, la ansiedad ante la odontología de la madre, actúa de manera influyente en la de su hijo, por lo que es recomendable evitar comentarios negativos para transmitir a los niños una actitud positiva que fomente calma y confianza en el odontólogo.

Los pacientes tienden a reducir sus niveles de ansiedad y a experimentar menos miedo con la edad y a medida que se visita al dentista periódicamente, siempre que no existan experiencias negativas.

Los odontólogos somos conscientes del miedo que sienten nuestros pacientes cuando van a la consulta, pero ¿qué pueden hacer los pacientes para evitarlo?

Antes de ir,  es importante identificar la razón del miedo, reflexionar sobre las causas del propio miedo al dentista y analizarlas con tranquilidad. Algunas de estas recomendaciones pueden ser de utilidad: 

  1. Buscar un odontólogo o una clínica de confianza, pedir a amigos y familiares que visiten habitualmente al odontólogo que recomienden uno y le cuenten su experiencia. Incluso visitar la clínica antes de pedir la cita para ver si le inspira confianza.
  2. Pedir hora de la cita, así hay menos oportunidades de echarse atrás.
  3. Prepararse mentalmente una vez tomada la decisión, evitar cualquier foco de ansiedad o estrés, salir a dar un paseo o  hablar con amigos.
  4. Pedir a un amigo o familiar que te acompañe: ir acompañado refuerza la decisión de ir a la consulta y facilita la distracción durante la espera.

Ya en la consulta, es importante hablar con el odontólogo, pues es el más interesado en que los pacientes superen el miedo y sabrá cómo tranquilizarlos. 

Lo ideal es que la primera consulta sea una revisión de la que saldrá un plan de tratamiento, por lo que no habrá ni pinchazos, ni actos dolorosos. 

Es normal que el miedo al odontólogo perdure después de la primera consulta, pero con una perspectiva diferente y pensando en el beneficio que se va a obtener del tratamiento: una buena salud bucodental, menos problemas a mediano y largo plazo, incluso menos visitas al consultorio dental, salvo las señaladas para revisiones y limpieza dental.

Un buen consejo es que te pongas en manos de un odontólogo en el que confíes, que te ofrezca un trato cercano, que sea sensible ante tu miedo y que se esfuerce para que estés a gusto, estás en el derecho de elegir uno que, además de ser buen profesional, te haga sentir bien.

Dra. Zoila Inaudi de Lárez

Odontólogo Especialista en Ortodoncia

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